El Toro, el Guardián de la Llave y el Cinturón de Castidad: Una Fantasía Construida sobre el Control
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Emily se miró por última vez en el espejo antes de salir de la habitación.
Su vestido negro le quedaba perfecto. Sus tacones combinaban con el bolso. Por fuera, parecía completamente segura de sí misma.
Escondido debajo del vestido estaba lo único que nadie notaría jamás.
Un cinturón de castidad de acero inoxidable pulido.
Claire observaba desde el umbral, girando lentamente una diminuta llave de latón alrededor de un dedo.
"¿Cómoda?" preguntó.
Emily asintió.
"Tan cómoda como se puede estar".
Claire sonrió.
"Bien".
Se puso la llave en la cadena alrededor del cuello antes de abrir la puerta principal.
Ese pequeño gesto fue suficiente para recordarle a Emily quién estaba a cargo.
Música suave sonaba mientras las parejas reían durante la cena. Nadie miró dos veces a Emily mientras ella caminaba por la sala.
Nadie lo sabía.
Cada paso le recordaba el cinturón escondido debajo de su vestido, mientras que cada mirada al collar de Claire le recordaba exactamente dónde estaba la llave.
"Has estado muy callada", dijo Claire.
"Solo estoy disfrutando de la cena".
Claire levantó una ceja.
"No".
Emily apartó la mirada.
"Estás pensando en la llave".
Emily no pudo negarlo.
Claire se estiró sobre la mesa y tocó suavemente el collar.
"Me gusta saber que eso es lo único en lo que has podido concentrarte toda la noche".
Emily rió nerviosamente.
"Siempre lo sabes".
"Generalmente sí".
Ryan.
Se acercó con una sonrisa fácil, confiado como siempre.
"No esperaba verlas aquí".
Claire se levantó para abrazarlo.
"Qué sorpresa".
Ryan acercó una silla durante unos minutos mientras hablaban de trabajo, vacaciones y amigos en común.
Emily se unió a la conversación, sonriendo cada vez que alguien le hablaba.
Pero cada vez que Claire se reía de una de las bromas de Ryan, Emily se hacía más consciente del cinturón escondido debajo de su ropa.
Nada inapropiado ocurrió.
Ryan no tenía idea del secreto que Emily guardaba.
Sin embargo, Emily no podía dejar de imaginar cuán diferente se sentiría la conversación si él de alguna manera lo supiera.
Ese solo pensamiento le aceleró el corazón.
"¿Por qué?"
Emily dudó.
"Me preguntaba..."
Claire se inclinó hacia adelante.
"...¿si él de alguna manera lo sabía?"
Emily miró su vaso.
Claire sonrió.
"Él no lo sabe".
"Lo sé".
"Pero lo imaginaste de todos modos".
Emily asintió.
Claire metió la mano en su bolso el tiempo suficiente para que la pequeña llave de latón tintineara contra la cremallera antes de guardarla de nuevo.
"Verás", dijo Claire en voz baja, "eso es lo que hace interesante esta fantasía".
"¿El secreto?"
"El control".
Emily no pudo discutir.
El cinturón no tomaba decisiones por ella.
La llave no era mágica.
Era simplemente una promesa entre ellas.
Una promesa de que Claire tenía autoridad completa hasta que ella decidiera lo contrario.
"Lo hiciste bien esta noche".
Emily sonrió.
"Estaba pensando demasiado en todo".
"Lo sé".
Claire se quitó el collar del cuello, dejando que la llave descansara en la palma de su mano.
Emily la miró instintivamente.
Claire lo notó de inmediato.
"Has mirado esta llave más veces esta noche de las que me has mirado a mí".
Emily rió.
"Probablemente sí".
Claire cerró la mano alrededor de ella.
"Exacto".
Emily negó con la cabeza con una sonrisa.
"Es increíble cómo algo tan pequeño puede quedarse en mi mente toda la noche".
Claire volvió a ponerse la llave en el collar.
"Ese es el punto".
Mientras subían juntas las escaleras, Emily se dio cuenta de que la noche nunca había sido realmente sobre Ryan.
Él simplemente había sido parte de la historia.
La verdadera fantasía siempre había pertenecido a la mujer que llevaba la llave... y a la mujer a la que se le recordaba discretamente en cada paso que daba.


